
Bien decía el desaparecido y siempre bien recordado Lic. Juan José de Haro Reyna, que cuando no hay recursos económicos debe haber imaginación. Así este muchacho que aprovechando la multitud que se fue el viernes santos al malecón y al río, se caracterizó --con mucho ingenio-- de estatua de piedra. De alguna forma embadurnó su cuerpo y ropas con arena y haciendo posturas de mimo, logró que la gente depositara algunas monedas en una cajita que tenía por un lado.
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